PRÓLOGO “La Respuesta Tardía”

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CLQ - Escocia 2010-

Miradas cruzadas que nunca se olvidan. Silencios inesperados en los que las palabras habrían supuesto un freno. Vidas espiadas bajo el efluvio del amor. Instantes recordados con el brillo de la nostalgia poblando los ojos. Besos mil veces recordados y besos que nunca se dieron. Palabras que se debían haber callado y palabras que siempre se guardaron con la llave del corazón. Caricias que erizaron la piel. Momentos en los que todo se venía abajo y momentos en los que se resurgía con el aliento de la prosperidad. Lágrimas que surgen de tristeza pero caen de felicidad. Una canción. Un suspiro. Un anhelo. Decenas de emociones. Mil latidos. Un aroma perdido.
¿Qué es escribir sino la respuesta tardía a todo ello?

En este blog podrás navegar a través de las pestañas situadas arriba o a la izquierda por diferentes páginas que te llevarán a diferentes relatos más largos o más cortos, a una pequeña biografía, algunas curiosidades, además de poder ir viendo pensamientos e historias en la página de principal. Todas la entradas las puedes comentar y puntuar. Yo simplemente espero que te guste y que te genere… “alguna respuesta”.

¿HAS ENCONTRADO UNA DE ESTAS PIEDRAS?

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Estas piedras pueden estar ”olvidadas” en cualquier lugar: Sobre la mesa de una cafetería, en un banco de un parque, en un rincón junto a un árbol, en una silla de una biblioteca, tras un libro de la librería…
Tal vez la encontraste y simplemente la guardaste en el bolso o en un bolsillo sin darle mayor importancia, pero un día como hoy la sacaste y encontraste “este lugar”.
Si has encontrado una de esas piedras, ya has descubierto una parte de mi.

¿En qué lugar y en qué momento la encontraste? … y mejor aún, ¿en qué lugar y en qué momento de tu vida te encuentras tú ahora?

Un momento, un lugar, una emoción… una piedra.

“Hoy seremos”

Hoy serás la princesa de un cuerpo
que quedaba sin reinar,
la sirena de un mar de sentimientos
que nunca se dejaron surcar,
la niña de un parque de emociones
que de la mano paseará,
la ladrona de unos besos
que todavía faltan por dar,
la exploradora de un bosque de sombras
que con su paso iluminará,
la habitante de un paraíso
que todo el mundo anhela encontrar,
y la musa de unos poemas
que páginas enteras inspirarán.

Y es que hoy descubrirás
que yo seré ese pelele
que a tus pies sucumbirá.

“AMÉMONOS”

Desnudémonos. Gastemos nuestras fuerzas. Quitémonos nuestra piel a tiras. Desprendámonos de nuestras mentiras y consumamos nuestro apetito por el otro como si no hubiera un mañana o un después o como si no existiera ni principio ni final. Sequemos nuestras lágrimas y nuestro alientos e invertámoslo en sudor. Ensuciemos las sábanas y vivamos sin freno nuestro momento.  Pero cuando llegue ese mañana y recuperemos fuerzas, ropas, pieles, alientos y  apetitos y queramos sucumbir a alguna que otra mentira, entonces es cuando te propongo que tú y yo nos miremos a la par y sin más volvamos a empezar. 

“SE ME TORCIÓ LA VIDA”

La vida se me torció. Primero viraron mis ojos, luego giró mi cuello y tras ellos mis pasos cambiaron de dirección. Pero lo realmente importante fue que finalmente del pecho se me escapó un corazón que ansioso buscaba su razón. Por ello, la vida se me torció el día que me crucé contigo para seguir las curvas de tu camino.

“Argentino, españolito, bohemio y soñador”

Vos no comprendés
porqué hoy hablo con acento argentino,
cuando vos sabés que soy totalmente españolito
Sin embargo vos conocés
que la vida es innovación y exploración
y que los sueños
lejos de la utopía que vos amás
es el ánimo con el que buscás
cada nueva experiencia
con la que tu aliento saciar
Por eso para vos hoy seré
ese acento argentino que tanto gustás
y ese toque bohemio y soñador que vos en mi deseás,
dándote hoy algo que ayer no había
pero que mañana no tendrás
para que así vos pueda añorar
de mi un poco cada día
y así en vos forjar la necesidad de buscar
a tu pequeño argentino, españolito, bohemio o soñador
con la esperanza de,
tras cada amanecer,
algo nuevo en mí encontrar.

“Olvídame”


Por favor, olvídame. Olvida que existo. Borra mi móvil. Mis mensajes. Quema mis cartas. Tira mis regalos. No pases cerca de mi casa. Evita la calle en la que te besé por primera vez. Y si es necesario la segunda… y la tercera. Si te cruzas conmigo, cámbiate de acera… si es que yo no lo he hecho antes. No me pienses. No me sueñes. No me anheles. Búscate otra vida. Otros brazos. Otros besos. Búscate a otro o a otros. No me importa. Yo cambiaré de móvil, pero guardaré los mensajes. Esconderé tus cartas, pero no las quemaré. Me desharé de tus regalos pero en un trastero. Evitaré las calle de aquel beso, pero la miraré de lejos. No te pensaré, excepto cuando lo haga. No te anhelaré pero seguiré deseándote. Intentaré cambiarme de acera, pero espero no darme cuenta a tiempo. Me buscaré otros brazos, pero que me recuerden los tuyos. De los besos ni te hablo, habrá muchos, pero no como los tuyos. Me iré a la cama solo, pero de la oscuridad surgirás para mis deseos más íntimos apaciguar.
¿Y todo esto por qué?
Porque yo sí que voy olvidar tus desaires y los descuidos. Tu falta de cariño y tu inapetencia. Tus enojos, en  tus malos días y las largas épocas. Tu falta de paciencia y tus contestaciones. Tus caprichos, y ahí incluidos los suspiros… por otros. Y en definitiva mis largas esperas sin que mereciera la pena.

Y es que si seguimos juntos me acabaré dando cuenta que no somos tal y como nos propusimos y al final me veré obligado a olvidar… todo lo demás vivido.

“La Batalla del Corazón”

Cobijado en su trinchera aquel soldado se protegía de las heridas que aquel combate le propicionaría. Pero cuando una bomba a sus pies cayó y su cobijo desmoronó, al campo de batalla se lanzó, descubriendo que las armas que su contrincante tenía eran besos en forma de balas, abrazos como granadas, y misiles de noches sobre la misma almohada. Así que aunque al final aquel soldado en esa lucha se sorprendió herido de muerte en el corazón, a aquella batalla nunca más renunció.

“Condenados al fracaso”

Condenados. Condenados a esos números que nos dicen que la probabilidad de entendernos es tan pequeña que casi no merecería la pena intentarlo. Condenados a no pasar de esta noche. A que no volvamos a desear vernos. A engrosar las estadísticas de primeras veces que no llegan a segundas. A que descubras a la primera algo en mi mirada que no te gusta. Que descubra yo en la tuya algo que no comprendo. A aburrirte. A no entretenerme. A dejar pasar las horas, pues serán sólo eso, unas horas, sin más que el significado del tiempo. Ese tiempo implacable que marcarán las agujas de tu reloj… y del mío, pero nada más que eso, pues estamos condenados a no entendernos, a no interesarnos de nuevo el uno por el otro. Esa es la pura verdad. La verdad que nos da la experiencia y sí, nuestra puñetera estadística. Esa estadística que tal vez no seamos capaces de vencer, posiblemente por falta de valentía, pero también por desgana o desánimo, o quizá por falta de esperanza y esa sensación de que no somos más que números que se cruzan y no se suman. Aunque lo peor es que ni se restan, pese a que posiblemente lo único que deseamos es que se multipliquen.  Y sin embargo sigo pensando que estamos condenados al fracaso y que no merece la pena que gastemos las energías en esta primera cita que casi seguro no nos llevará a la segunda, pues en el caso de que lo hiciera aún los números nos dirían que estamos más locos, y que no, ¡no!, no tiene sentido intentarlo, pues no se encuentra tan fácilmente a alguien con quien hablar tranquilamente, cómodamente, en la barra de un bar o en un paseo frente al mar. Lo cierto es que a veces encuentras, pero no sabes lo que encuentras, y lo dejas pasar. Y esto entonces me hace cuestionar si esta noche no será un error dejarte marchar sin por lo menos intentar pasar esas horas que nuestros relojes marcarán, dedicándome a mirar que parece que tus ojos brillan algo más de lo normal y que no es por frío este tiritar, sino que es esa sonrisa en tus labios lo que me hace vibrar. Y es ahora cuando te repito, que estamos condenados al fracaso, pero que yo hoy suspiro por no caer en tu olvido, y que sólo en esta noche sin ti ese fracaso tendría sentido… pero nunca contigo.

“Nuestra espera”

Cuando menos te lo esperes encontrarás en cualquier lugar insospechado un sobre anónimo que contendrá unos versos a ti dirigidos. Cuando menos te lo esperes te sorprenderás al encontrarme tras una columna contemplando tu figura. Cuando menos te lo esperes descubrirás en mis ojos una mirada que te parecerá que escondía algo más. Cuando menos te lo esperes sentirás mi mano amigable sobre tu espalda pero uno de mis dedos se deslizará suavemente por ella para despertar alguno de tus instintos. Cuando menos te lo esperes, uno de mis dos besos habituales al saludarte se habrá acercado tanto que lo sentirás casi como uno. Cuando menos te lo esperes esa mirada que ya no identificas como normal, te hará agrietar alguna de tus contenciones. Cuando menos te lo esperes un aroma perdido que te recordará a mí será capaz de alegrarte el día. Cuando menos te lo esperes un recuerdo mío te hará apretar las piernas y desear sentirme un poco más allá. Cuando menos te lo esperes empezarás a pensar en mí al acostarte Cuando menos te lo esperes despertarás y lo primero que harás será de mí acordarte. Cuando menos te lo esperes me empezarás a necesitar. Cuando menos te lo esperes me buscarás detrás de un columna y hasta mí vendrás para poner tu mano en mi espalda y dejar que uno de tus dedos la pueda acariciar. Y tu mirada buscará hacer temblar mis cimientos. Y el camino entre tus dos besos se entorpecerá un instante justo en mitad del recorrido. Y te pondrás tu perfume preferido cuando vayas a verme porque con ello querrás hacerte en mi presente. Y sin tu saberlo buscarás ser la última que se despida de mi cada noche… y la primera que los buenos días me diga.
Pero sólo cuando más te lo esperes porque por fin te convenzas de qué es lo que realmente anhelas, será entonces cuando inevitablemente decida pararme en la estación de tu boca y con un beso acabar con toda nuestra espera.

“City of Angels”

Una película tremendamente romántica, que saliéndose de los convencionalismos se entretiene en los detalles, en las sensaciones, esas que se provocan cuando no se puede ver, o tocar, pero sientes que la otra persona está ahí al lado, cerca de ti. Una película con una bonita banda sonora, y que goza de uno de esos finales que no te dejarán indiferente. Por eso la incluyo en mis películas que inspiran.
Si vas a verla, prepárate a sentir.
Pese a que su banda sonora tiene a mis queridos U2, me quedo con esta canción de Sarah McLachlan

“De la oscuridad”

Se desabrochó la ropa. Se desnudó por completo. Apagó la luz. Se tumbó sobre la cama. Cerró los ojos. En su párpados la oscuridad. De la oscuridad surgió una luz. De la luz una figura. De la figura su rostro. De su rostro su mano. De su mano su tacto. De su tacto sus caricias. De sus caricias su calor. De su calor su olor. De su olor a la pasión. De la pasión de ella a la de él. De la de él a la desnudez de ella. De la desnudez de ambos a la lujuria. De la lujuria al desenfreno. Del desenfreno de uno a la mano del otro. De las manos a la plenitud. De la plenitud al calor. Del calor a la humedad. De la humedad a la satisfacción. De la satisfacción a la consolación. De la consolación a la luz. De la luz a la decepción. De la decepción a la aceptación. De la aceptación a la oscuridad. Y de la vuelta a la oscuridad al frío de la noche en soledad.

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