Recorriendo los barrios de las afueras de Quelimane, en Mozambique. Lo estático y lo fugaz en una misma foto. Lo estático de un continente y la fugacidad de la vida en estos lugares. La estático que condena a África y lo fugaz del sueño de un mundo mejor. Lo estático de nosotros mismos (que abarca no pocas cosas) y a la vez la fugacidad de nuestras emociones. Esas emociones que tienen que empujarnos a quedarnos quietos o a intentar movernos y cambiar el mundo. La cuestión es que tú eliges qué generan en ti tus emociones y hacia dónde te llevan.

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